Yo soy el surrealismo

salvador111

“Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello.” 1

Esta frase, que bien puede considerarse el superlativo de la convicción, sólo pudo ser expresada por una persona, y soy tan categórico porque a los 15 años de edad, pocos o nadie, pueden vislumbrar su futuro con tanta exactitud. Así lo hizo y así lo demostró.

Hijo ilustre de la “madre patria”, nació en Figueras el 11 de mayo de 1904, y allí murió a los 84 años de edad, dejando en la Historia del Arte Universal mucho más que una huella, un camino cuyo único nombre responde a Salvador Dalí.

Aunque su biografía derrocha interesantes experiencias prefiero ser un poco ahorrativo en cuanto a líneas y dejar en manos de los expertos las generalidades de tal asunto. Por otra parte centraré mi discurso en el plato fuerte de su vida: la pintura, y todo lo que de una forma u otra influyó en su desarrollo y consolidación artística.

“A los seis años quería ser cocinero. A los siete quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer ahora sólo quiero ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja de mí”. 2

Dalí fue un hombre complejo. Se definió a sí mismo como “perverso polimorfo, rezagado y anarquizante, blando, débil y repulsivo” 3, aunque para conquistar esta laboriosa imagen publicitaria antes hubo de salvar algunas pruebas durante la formación de su personalidad, y si el juego favorito de su infancia era vestir el traje de rey, ya hacia sus diez años, cuando se pinta como El niño enfermo (1914), explora las ventajas de aparentar una constitución frágil y nerviosa.

Su precocidad es sorprendente: a los doce años descubre el estilo de los impresionistas franceses, a los catorce ya ha enlazado conocimiento con el arte de Picasso e incursiona en el cubismo, y a los quince se ha convertido en editor de la revista Studium, donde dibuja brillantes pastiches para la sección titulada “Los grandes maestros de la Pintura”.

Yo sé mucho más sobre Rafael que todos ustedes reunidos.” 4

Esta fue la modesta respuesta de Dalí a sus profesores en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, donde estudió entre 1922 y 1926. En este centro conoció a futuros célebres como el poeta Federico García Lorca y el cineasta surrealista Luis Buñuel, con quien colaboraría más tarde en el filme Un perro andaluz (1929). Tanto excentricismo lo llevó a estar en prisión por promover manifestaciones y finalmente es expulsado por considerar que no había nadie en condiciones de examinarlo.

En esta etapa sobresalen obras como Sueños noctámbulos (1922), Autorretrato cubista con La Publicitat (1923) y una serie de retratos realistas para su hermana Ana María, especialmente Muchacha en la ventana (1925) donde refleja varios elementos que exteriorizan sus influencias más directas del impresionismo. La pintura cohesiona tres componentes fundamentales: el paisaje, el vidrio y una persona, los cuales como unidad pictórica constituyen una representación espontánea y directa del mundo, característica básica del citado movimiento. Además, la luz en la parte posterior de la muchacha provoca un efecto natural en la postura que asume, propio de los impresionistas.

Tras su destitución parte a París donde conoce a Pablo Picasso, por quién sentiría una “compleja” admiración. Sus palabras son el mejor argumento a tal adjetivo. Picasso es pintor. Yo también. Picasso es español. Yo también. Picasso es un genio. Yo también. Picasso es comunista. Yo tampoco”. “Sólo hay dos cosas malas que pueden pasarte en la vida, ser Pablo Picasso o no ser Salvador Dalí”. 5

Algunas de las características de la pintura de Dalí de aquella época se convirtieron en distintivas para toda su obra posterior. Dalí absorbía las influencias de muchos estilos artísticos, desde el academicismoclásico a las vanguardias más rompedoras.6 Sus influencias clásicas pasaban por Rafael, Bronzino, Zurbarán, Vermeer y, por supuesto, Velázquez.7

Dalí supo alternar técnicas tradicionales con sistemas contemporáneos, a veces en una misma obra. Las exposiciones de estos trabajos realizadas en Barcelona por aquellos años atrajeron gran atención, en la que se mezclaban las alabanzas y los debates suscitados por una crítica dividida.

La diferencia entre los surrealistas y yo es que yo soy un surrealista.” 8

Con un estilo propio consolidado seune al grupo surrealista afincado en el barrio parisino de Montparnasse que lideraba el poeta André Bretón, quien en 1924 había publicado el Primer Manifiesto Surrealista. Según Bretón

El Surrealismo busca respuestas en la ciencia y en oposición al rechazo total del Dadaísmo se apoya fundamentalmente en la filosofía de Carlos Marx y la psicología de Sigmond Freud. Ante la ruptura entre el arte y la sociedad provocada por la guerra y la postguerra se propone lograr la ecuanimidad. Es este el elemento original del movimiento y por ello la búsqueda de la solución asume un empeño tan específico.11

Aunque su indagación se centralizaba en la libertad, esta se transformó al mismo tiempo en un bumerán que retornaba en oposición. Dos direcciones, dos puntos de vista, ¿resultado?, división de criterios. He aquí la disyuntiva, ¿libertad social o libertad individual? La solución teórica del movimiento asumía a la primera, cuyo único fin es la Revolución, como premisa para llegar a la individual. Sin embargo, parafraseando a Mario de Micheli, no todos asumieron el destino del hombre como algo más importante que su propio arte.

El Surrealismo cayó en una extrema politización que desembocó en radicalismo total al cambiar de una revolución artística del espíritu a un apoyo total al comunismo como ideología. El mismo André Bretón expresaba:”El arte auténtico de hoy está ligado a la actividad social revolucionaria: tiende a confundir y destruir la sociedad capitalista”. 12 Sin embargo mi opinión es reverente ante la realidad de que “en estos años de génesis, el surrealismo mantiene una actitud bastante consecuente dadas las circunstancias”. 13

Y Dalí que no puede soportar la ausencia de su nombre en unos pocos párrafos vuelve a direccionar este discurso. Ante tantas posturas surrealistas ¿a cuál se adjudica el “genio incomprendido”? La actitud liberal de Dalí, excéntrico, provocador y moralista tuvo consecuencias muy diversas. Él que para nada era consecuente con estamentos éticos ni teóricos fue asumiendo su conveniente interpretación del surrealismo hasta premeditar su propia “soledad del genio” que llevó al grupo a tomar una decisión sobre su inclusión o no en el mismo.

“¡No podéis expulsarme porque Yo soy el Surrealismo!” 14

La réplica no fue suficiente y de todos modos fue expulsado del movimiento. El hecho se efectuó en una memorable sesión de “enjuiciamiento surrealista” a la que Dalí se presentó cubierto con una manta y un termómetro en la boca, aparentando ficticiamente estar aquejado de fiebre y convirtiendo así el opresivo juicio en una ridícula farsa. La triple acusación a la que tuvo que enfrentarse fue: coquetear con el fascismo, hacer gala de un catolicismo delirante y sentir una pasión desmedida e irrefrenable por el dinero. Ni un “collage” de los mejores abogados de la época podría haberlo redimido.

No obstante lo del fascismo tiene sus matices. Por una parte Dalí encontró en Hitler asociaciones temperamentales en cuanto a sus delirios de grandeza, tendencias narcisistas, masoquistas y paranoicas, que no por consecuencia lo hacen un defensor de esta corriente ideológica. La imputación va más a su posición artística ante el fenómeno, el cual se oponía a las directrices surrealistas. Dalí insistía en que el Surrealismo podía existir en un contexto apolítico, y se negó a denunciar públicamente el régimen fascistaalemán.

El dinero por otra parte era para Dalí como un apellido, no por gusto recibe el célebre apodo anagramático con que fue motejado por Bretón, Avida Dollars. De hecho, después de conocer a la que sería su musa y compañera durante toda su vida, Gala, entonces esposa de otro surrealista, el poeta Paul Eluard, Dalí declaró románticamente:

“Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero.”15

No es un interés “rosado” el de las siguientes líneas, pero hablar de Dalí sin mencionar a Gala sería un buen motivo para su resurrección, y como el surrealismo tiene mucho que ver con el “espíritu y sus libertades” prefiero acatar lo establecido en aras de mantener mi placentero sueño despojado de posibles malignidades.

La vi por primera vez en la terraza del hotel Miramar, en Cadaqués, junto a su marido. Quedé en encontrarme con ella a la mañana siguiente, en la playa. Decidí prepararme para el encuentro de una manera totalmente simbólica. Arremangué la ropa para hacer resaltar el bronceado. Me puse al cuello un collar de perlas y en la oreja un geranio rojo. Me herí al afeitarme la axila y me embadurné el cuerpo con mi sangre, a la que agregué una mixtura de cola de pescado, estiércol de cabra y aceite. Pocos meses después, profundamente enamorados, nos fuimos a vivir juntos.” 16

Gala era una inmigrante rusa, once años mayor que él. Desde aquel momento sería para Dalí amante, amiga, musa y modelo. Con ella gozó por primera vez de las mieles del erotismo y encontró la complacencia a su locura reflexionada. El primer hogar que los recibió fue la pequeña cabaña de un pescador en una bahía cerca de Portlligat. Compraron el terreno, y a lo largo de los años fue ampliándola hasta convertirla en su fastuosa villa junto a la mar, hoy reconvertida en casa-museo. Contrajeron matrimonio en 1934 en una ceremonia civil, y volverían a hacerlo por el rito católico en 1958.

“El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar escenas extraordinarias en medio de un desierto vacío. El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar pacientemente una pera rodeado de los tumultos de la historia.” 17

La obra surrealista de Dalí constituye lo mejor de su producción pictórica, y aunque su contextualización está asociada a un divorcio ideológico del movimiento por sus propios representantes, no conozco a nadie que al hablar del surrealismo sea consecuente con tal decisión y excluya su nombre. Dalí puede ser expulsado, pero sus pinturas constituyen por derecho un abrazo perpetuo a ese “ismo tan surreal”.

Caracterizar su labor pictórica sería un infinitivo muy comprometedor para quien apenas moja sus pies en el turbulento mar del Arte Universal. Prefiero ser más descriptivo y emitir alguna que otra valoración sobre las generalidades de una obra tan compleja.

Las creaciones de Dalí están dotadas de un gran detalle, con composiciones extravagantes y geniales que reflejan un mundo onírico muy particular. “Él no solo compone “objetos surrealistas”; también los imagina y los describe con la aberración barroca de su automatismo hispánico”. 18

Se puede afirmar que sus sueños son llevados a los lienzos preliminares inspirándose en la primera etapa de la pintura de Giorgio De Chirico. Tal es el caso de El gran masturbador (1929) donde se evoca un mundo de alucinación, misterioso y amenazador a través de acentuados contrastes de luces y sombras y de una perspectiva exagerada, elementos característicos de la obra de este pintor.

Otros ejemplos lo constituyenEl juego lúgubre, Los primeros días de la primavera, La profanación de la Hostia, El enigma del deseo, El hombre invisible, Los placeres iluminados y Retrato de Paul Éluard todos realizados en 1929.

Dalí combina elementos insólitos con formas reales, dibujadas con una precisión casi hiperrealista. Por ello muchos caracterizan sus representaciones como un realismo casi fotográfico, aunque totalmente alejado de la pintura tradicional por las insólitas y enigmáticas asociaciones de objetos y figuras y las monstruosas deformaciones, así como por la atmósfera delirante que se desprende de sus obras.

La técnica pictórica de Dalí se caracteriza por un dibujo meticuloso, una minuciosidad casi reproductiva en el tratamiento de los detalles, con un colorido muy brillante y luminoso. Sus obras están pobladas de objetos extraños a los que su extremada habilidad le confiere un efecto irreal de ensueño.

En una de sus obras más célebres, La persistencia de la memoria (1931) la idea de alucinación está dada tanto por la incongruencia onírica de estos relojes situados en un paisaje misterioso como por la meticulosidad técnica. La percepción del tiempo y del espacio, y el comportamiento de los recuerdos, adquieren formas blandas que se ajustan a las circunstancias. Según algunas teorías, Dalí ilustra su rechazo del tiempo como una entidad rígida o determinista.19 Esta idea se ve apoyada por otras imágenes de la obra, como el extenso paisaje, o algunos relojes de bolsillo devorados por insectos.

Otro elemento significativo de su trabajo artístico son los rasgos bufonescos de los personajes, disfrazados de una ironía sempiterna. Tal es el caso de Mujer con cabeza de rosas (1935) donde la flor refleja su disgusto hacia la falta de inteligencia, la frivolidad y los perfumes exagerados de los ricos que frecuentaban al grupo surrealista. Además no duda en asociar el mito hitleriano con el teléfono y a Lenin con el béisbol, bromas absurdas que tratan de quitar hierro a una situación política amenazante.

El simbolismo constituye un universo de protagonistas, que se introducen en sus pinturas como un reflejo temperamental del autor. El elefante, que apareció por vez primera en el Sueño causado por el vuelo de una avispa sobre una granada un segundo antes de despertar (1944), le inspiraba honestidad y emoción. Otro de sus símbolos recurrentes es el huevo, que refleja la esperanza y el amor;y así es como se interpreta en su Metamorfosis de Narciso (1936). También recurrió a imágenes de fauna a lo largo de toda su obra: hormigas como símbolo de muerte, corrupción, y un intenso deseo sexual; el caracol como cabeza humana, las langostas como un símbolo de decadencia y terror. En El Gran Masturbador (1929) se encuentran además el saltamontes, que le provocaba miedo y la cabeza de león, aludiendo a deseos reprimidos.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial se introduce para Dalí una nueva etapa artística, caracterizada por el virtuosismo técnico y el recurso a ilusiones ópticas, así como al imaginario de la ciencia o la religión. Su aproximación al catolicismo se fue haciendo más marcada, influida quizás por la conmoción causada por la bomba de Hiroshima y el amanecer de la era nuclear. El mismo Dalí denominó esta etapa de su arte como el período místico-nuclear. Su intención parecía ser la síntesis de la iconografía cristiana con imágenes en descomposición relacionadas con la física nuclear, como Crucifixión(1954).

Bajo la clasificación de “misticismo nuclear” se incluyen también La gare de Perpignan(1965) y El torero alucinógeno (1968-1970). En 1960 Dalí empezó a trabajar en un teatro y museo personal, levantados sobre su casa natal en Figueras; fue el mayor de sus proyectos individuales, y a él dedicaría buena parte de sus energías hasta 1974.

Sin embargo, el gran aporte de Dalí al movimiento surrealista va más allá de su perfectiva técnica y originalidad corroborada. Él no se conformó con entregar su arte a la subjetividad humana, y por ello elaboró el método paranoico- crítico en aras de circunscribir las interpretaciones a su única realidad.

Cada mañana al despertarme, siento un placer supremo, el placer de ser Salvador Dalí.” 25

Hay hombres que llevan la grandeza tatuada en sus genes. No creo que Dalí era de esos privilegiados. Él pertenece a un “grupo individual” que se conceptualiza en su nombre, ahí radica su genialidad, en auto definirse endémico. Entre otras cosas por eso ha trascendido, porque “el que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos.” 26 (SD), y en eso de la incitación, él fue recordista. Prefirió acercarse al antónimo de su concepción, para desde allí, cruzar la avenida de las opiniones en contra del tránsito y ser multado por la historia.

Y quizás quien lee estas líneas no ha encontrado el equilibrio opinativo, porque al parecer Salvador Dalí no es un hombre, sino una institución gótica que debemos mirar en contrapicado. Pero no, no es mi intención idealizar a quien por suerte tiene muchos matices. Dalí cometió magnos errores y el mayor fue creer que su grandeza era ilimitada. Así llegó al techo de la codicia y el golpe lo retornó al suelo. Su éxito no fue proporcional a la calidad de muchas de sus obras consiguientes, que pensaron dormir en el beneficio de la brillantez masiva. Pero el arte debe transmitir y no quedarse en virtuosismo vacío, nos subestimó demasiado.

Místico y narciso, Salvador Dalí fue un manipulador consciente del inconsciente surrealista. Evangelizó la irresponsabilidad provocativa no en una ética, pero sí en una estética, una sombría estética donde lo bello ya no se concibe sin que contenga el inquietante fulgor de lo siniestro. Este que mi interpretación presenta es Salvador Dalí, perverso, histriónico, desaforado, perfeccionista, pero genio al fin: trascendental.

Referencias bibliográficas:

  1. Tomado de http://es.wikiquote.org/wiki/Salvador_Dal%C3%AD

  2. Colectivo de autores: El arte y los artistas, Ed. Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1986, p. 400.

  3. Tomado de http://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dali.htm

  4. Tomado de http://tierra.free-people.net/artes/pintura-salvador-dali.php

  5. Tomado de http://es.wikiquote.org/wiki/Salvador_Dal%C3%AD

  6. Nicola Hodge: El alfabeto del arte, Ed. Thunder Bay Press, California, 1996, p. 36.

  7. Elliot H. King: El arte de Dalí, Ed. Ades, Milán, 2004, p. 456.

  8. Ruhrberg. Schneckeenburger. Fricke. Honnef: Arte del siglo XX. Doc en PDF.

  9. Ruhrberg. Schneckeenburger. Fricke. Honnef: Arte del siglo XX. Doc en PDF.

  10. Lisandro Otero: Avisos de ocasión, Ed. Unión, La Habana, 2006, p. 30.

  11. Mario de Micheli: Las vanguardias artísticas el Siglo XX, Ed. Félix Varela, La Habana, 2004, p. 214.

  12. M. Nadeau: Historia del surrealismo, Ed. du Senil, París, 1945, p. 122.

  13. María Elena Jubrías: Plástica Siglo XX, Ed. Félix Varela, La Habana, 2006, p. 78.

  14. Tomado de http://es.wikiquote.org/wiki/Salvador_Dal%C3%AD

  15. Tomado de http://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dali.htm

  16. Salvador Dalí: El secreto de la vida de Salvador Dalí, Ed. Dial Press, Nueva York, 1942, p. 317.

  17. Mario de Micheli: Las vanguardias artísticas el Siglo XX, Ed. Félix Varela, La Habana, 2004, p. 229.

  18. Salvador Dalí: La Conquête de l’irrationnel, Ed. Surrealistas, París, 1935, p. 25.

  19. Tomado de http://www.literato.es

  20. M. Nadeau: Historia del surrealismo, Ed. du Senil, París, 1945, p. 154.

  21. “Paranoia.” Microsoft® Encarta® 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008.

  22. Tomado de http://www.salvador-dali.org/dali/coleccio/es_50obres.html

  23. Tomado de http: //www.historiadelarte.us/pintores/surrealismo/metodo-paranoico-critico-de-salvador-dali.html el 5 de diciembre de 2011.

  24. Colectivo de autores: El arte y los artistas, Ed. Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1986, p. 400.

  25. Tomado de http://www.literato.es

  26. Tomado de http://www.literato.es

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s