Crónica del día del periodista o el día crónico de un periodista, marque con una cruz

periodista-cubano-por-cueta-propiaEl periodista se levanta y se dirige a su santuario: la parada. Sí, porque aunque usemos la camisa por dentro y andemos con portafolio, no tenemos carro, y a juzgar por las circunstancias, jamás tendremos. Allí inicia su jornada laboral con el despacho matutino de oraciones: simples, compuestas, exclamativas, pero sobre todo interrogativas.

Periodista, ¿por qué no le hicieron otra puerta a la diana?, ¿por qué si estamos en verano no hay desodorante Primavera?, ¿por qué Bartutis sacó a Millán contra Pinar? O la que está en boga, ¿por qué Bartutis le dio el piñaso al que no era? , y el periodista escucha cada cuestionamiento mientras lo suben al ómnibus, es que lo quieren mucho, lo adoran y el periodista es recíproco, comparte el calor de su pueblo, codo a codo, pecho a pecho, literalmente.

Después de disfrutar este viaje proletario llega a su centro de trabajo y se sienta a escribir. A veces le cuesta. Su musa anda perdida, preocupada por frazadas de piso, jabones de baño y comida para la musita. De pronto se le acerca una musa más grande, mulatona, acaricia la puerta y le recita un par de flores, de esas que resucitan la idea más moribunda, y cuando la idea despierta y acelera el tecleo, la memoria RAM de la computadora le recuerda: Soy un cliente ligero.

El periodista sale a trabajar afuera, afuera es allí en Sagua, en Moa o en La Melba. Las dos de la mañana puede ser una buena hora, el piso, una buena cama. En este bregar tras la noticia puede desvelarse, lo mismo por una buena idea que por el fondo musical convulso que emana de la respiración atropellada de su voluminoso colega o lo que es lo mismo el ronquido rayado de Javier.

El periodista busca la información, pero la información no llueve en el campo, ni en la ciudad; el café mucho menos, ojalá lloviera, y solo el 50 por ciento, el otro lo compartimos con las palomas. Y en esta búsqueda de la información depende mucho el signo matemático con que se busque. Si es positivo la fuente brota agua, merienda, almuerzo y hasta inclusive. Si vas a restar ni con una llave stilson o Mijaín López la fuente brota.

Es viernes y el periodista se va para la casa, hasta que ve a su jefa con esa sonrisa que dibuja un mapa rutero, nada que ver con el rostro del chofer, que desde ya sufre los baches del terraplén por donde vive el periodista. Son las seis de la tarde y la oración ha mutado su conjugación verbal y complemento circunstancial de lugar: Ahora suena mejor: El periodista va para el Partido. ¡Qué bueno! Dice, tengo frío, necesito un abrazo, un abrazo con tres puntos suspensivos.

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2 comentarios

Archivado bajo Crónicas

2 Respuestas a “Crónica del día del periodista o el día crónico de un periodista, marque con una cruz

  1. Muy buena crónica Luís Mario…me reí mucho con estas “algunitas” verdades del oficio…

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