De carnaval en carnaval

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Una crónica del carnaval que se respete debe tener un inicio frío y refrescante, con tipografía Mayabe y “justificada” a once pesos por cada “párrafo” de litro y medio. Después, las ideas fluirán espumosamente. Me lo dice la conciencia, sin margen de error y con su dosis de levadura en la sangría. Y yo le creo, pues cuando tomo no me gusta llevarme la contraria.

Un carnaval sin cerveza es como un mercado “Garayalde” sin revendedores. La cerveza es parte esencial de los festejos. Lo complejo es llegar hasta ella, y cuando digo “ella” me refiero a la religiosa, esa que a cada rato bautizan con la fe puesta en los bolsillos. La otra no, es atea, demasiado liberal y por más que quiero no logra convencerme.

Por eso se “disfruta” tanto ese rito social que es la cola de la cerveza. Allí, unidos todos, codos con codos, se intercambian olores, fuerzas de cara y billeteras. Allí, también, recibimos el “cariño” de los termeros, que nos regalan, sin pedírselo, su instinto paternal. No por gusto, como diría alguien: “Somos hijos del maltrato”.

Después de unos cuantos pomos surge la necesidad. De inmediato nos dirigimos a los baños “ecológicos”: unos a los de “a peso” y otros a los de “aquí mismo”. En carnaval, el portal de mi casa no es particular, pues se orinan y ya saben como en los demás.

Con la alegría de los tragos se estará listo para entrar en el desarrollo de la crónica, que necesita ritmo y movimiento. Así lo exige la “dramaturgia” de Fabré en su famosa teoría de andar soltero y en su último texto en inglés titulado “Aló Baby”, del cual no pocos han dicho: “¡Oh, my god!”.

El Hijo de Sixta, que extrañarán muchos en este agosto, no es el único catalizador de cinturas, son varias las agrupaciones que se presentan en los festejos. También están las congas, los órganos, las discotecas móviles y el muy popular paseo de las carrozas, donde se presenta la nata de los bailadores.

JMH_1548Los paseos son el mayor espectáculo cultural de los carnavales. Cuando inician, las mujeres miran a sus maridos con cara de: “¿qué tú miras?” y estos se concentran en el “material” y “movimiento” de las carrozas. Se les despierta el mecánico que llevan por dentro. La cervical no descansa en todo el trayecto. Al final, todos coinciden en la dureza de la estructura y ratifican la tesis de Galileo, pues de que se mueven, se mueven.

Ya de madrugada llegaremos al final de la crónica, que deberá ser climático como nuestros carnavales. La lluvia ha sido una invitada sin credencial en cada edición de las fiestas. Unos le atribuyen un halo de misticismo, otros hablan de un contrato con Rubiera y yo, simplemente, me alegro, porque es agua bendita y se llevará todos los pecados de mi portal.

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6 comentarios

Archivado bajo Crónicas

6 Respuestas a “De carnaval en carnaval

  1. Genial, Santos Rodríguez, jajajajajajaja Creo que la crónica está más divertida que el carnaval mismo, jajajaja

  2. yulen teruel

    Cómo siempre genial, me he reido muchísimo, cada día me siento más orgullosa de ti, me alegra que hayas escogido esta carrera le das un aire de renovación al periodismo holguinero y sé, llegarás muy lejos…

  3. Sin estar presente ya me enteré de cómo aconteció este carnaval…. Muchas gracias Luisma……..

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