Manual para padres precoces

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Quiso el destino, no la imprudencia o la irresponsabilidad, sino el destino, que jugar a la casita fuese cualquier cosa menos un juego. Me vestí de padre con la misma velocidad que me quité la ropa antes del acto, y gané la sede, con palabras centrales y todo, de mi convulso futuro inmediato. Yo, que no le descargo a Camila, me cogí cantando: “Todo cambio dentro de mí…” Aclaro, no me arrepiento. Aclaro, tampoco he tenido mucho tiempo para hacerlo.

Cuando se es joven, inexperto, adiestrado, agregado y con un salario cebolla, criar un hijo se vuelve una carrera con obstáculos. En este contexto, llegar a la meta no es una posibilidad, es una obligación. Incluso lesionado tienes que coronarte campeón. No hay de otra, así lo exige la cría. Y si no le llevas “medalla” meterá tremenda perreta.

Es ahí cuando te vistes de Sotomayor y subestimas los 2.45, para superar entre llantos los seis pesos de la libra de malanga y, sin descansar, corres a fondo con un kilogramo de ovejo, hasta llegar a la casa sin una gota de sudor en los bolsillos. La cría, siempre expectante, te recibirá con sus brazos anudados a tu cuello. Luego preguntará: “¿qué me trajiste?”. Y como atleta bien preparado sacarás el extra de donde no lo tienes para retratar su sonrisa con un caramelo. Son trucos que se aprenden sobre la marcha. La técnica es la técnica.

A veces la técnica se queda estupefacta, sin argumentos. Sobre todo cuando andas semidormido por la vida, soñando con un par de zapatos o una muda de ropa para la cría. Hasta que despiertas y te encuentras con el mismo sueldo de siempre, que da, nadie lo discuta, que da, que da ganas de llorar.

Pero uno es porfiado y le gusta chocar con la verdad, uno es periodista, claro. Y qué mejor lugar para estrellarse que el mercado informal (para no ser racista). Te acercas a uno de los “bárbaros” y, con cara de pocos amigos, le preguntas: “Socio, ¿cuánto cuesta un par de zapatos para la niña?”. La respuesta es inmediata y serena: “Una ganga, 18 pesitos”. La réplica es inmediata y con sirena: “Pero los zapatos no son para mi mujer, son para la niña”.

Es en ese instante cuando piensas que te va a tragar la Tierra, pero la Tierra no tiene apuros, imaginen que tarda 365 días en dar una vuelta. Es decir, te masticará lentamente. Todavía te quedan unas cuantas incomodidades por gastar ¿Para qué carecer? ¿No es verdad?

Agarras a la cría y te marchas para la casa. Entre tantos tormentos, olvidas bordear el Parque Infantil y lo atraviesas, para cortar camino. Por supuesto, ocurre todo lo contrario, el camino se dilata al igual que los ojos de la cría, encandilados con carritos, trencitos, ponis y el copón divino. A esa hora solo queda rendirse, al final, “los niños nacieron para ser felices”.

Las vueltas que da la vida, y qué decir de los aparatos esos, en cada vuelta se te va la vida. Al final siempre hay su tángana para bajarse, pero la convences con montarse en el chivo, lo más económico y estratégico para finalizar la jornada. El chivo es lento y recorre un largo trayecto. La niña pasma la perreta y aprovechas para replegarte.

Después de tantos avatares comienzas a trazar estrategias y le incorporas a tus competencias profesionales el criador porcino que dormitaba en ti. Como todo un seguidor de los Cachorros le entras de frente al asunto. No os preocupéis, el olor perderá su fijador con los días. Vaya, no tanto como perderlo, pero poco a poco te acostumbras a él. Así de familiar se vuelve la tarea, pero qué vas hacer, hay que tirar pa´ lante, de lo contrario el día cinco tendrás las mismas ganas de siempre.

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2 comentarios

Archivado bajo Crónicas

2 Respuestas a “Manual para padres precoces

  1. Roberto Reyes

    Mi hermano.. es Roberto asere..de la antigua EMCC, aca estoy con el Migue, espero que nos recuerdes mano… de MOa ambos.. que placer poder ver tu trabajo y mas aun que tienes ya una niña.. no te imaginas lo contento que me siento.. en estos momentos yo.. al igual que tu estuviste en algun momento estoy esperando a ¨MI niña¨ esa que al igual que la tuya ya me ha sacado las lagrimas y me tiene loca con mi sueldo cebolla jejeje.. nada en serio al Migue y a mi nos gustaria seguir en contacto contigo.. que bueno es ver gente de los tiempos viejos.. en serio que si.. un abrazo y espero que te reportes…

    PD: Disculpa las tildes. pero aca para los informaticos no es que no se nos olviden lo que como casi no tenemos tiempo se nos hace dificil poner cada tilde a cada palabra y como en programacion no se ponen tildes.. pues ya esta.. anda cuidate

  2. Fiel seguidora

    Te he seguido desde que embarraste el primer papel de tinta, supe de tu verde pre, de tus primeros pasos como político, de tu amor por el Che (igual que el mío), de tu estreno de padre, me alegró saberte en la nómina del periódico; pero hace unos días descubrí la magia de leer todo lo escrito en este blog (previa orientación de “progenitora feliz”), admiro lo que haces y río a carcajadas con tus ocurrencias. Ya puedo prescindir de las informaciones de pasillo cuando pregunto, para retroalimentarme de tus últimas andanzas: ¿Cómo va mi muchacho? y a menudo, hasta orgullosa después de leer lo escrito le digo:”ese parece más hijo mío que tuyo”. Sencillamente me volví adicta a este lugarcito donde hay que llegar “después del almuerzo”.

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