Libres

campana

El 10 de octubre de 1868 no fue feriado, pero tuvo su relación con el asunto, al menos para los esclavos del Ingenio Demajagua. A media mañana su amo los agrupó y les dio la última orden: “Hasta este momento habéis sido esclavos míos. Desde ahora, sois tan libres como yo”.

La noticia fue impactante. Significaba un cambio rotundo en sus vidas. Les sonaba extraño decirle Carlos Manuel a secas, sin antecederle el acostumbrado “su mercé”; sin embargo había algo que les impedía alejarse de aquel hombre. Quizá, el respeto con que siempre los trató, a pesar de sus “limitaciones” raciales. Quizás, la convicción en sus últimas palabras: “Cuba necesita de todos sus hijos para conquistar la independencia!”.

Al 10 de octubre volvemos cada año, no solo para cambiar de labor en la casa, sino para regalarnos la celebración personal de poseer un gentilicio con acento propio, que comenzó a fraguarse, justamente, un 10 de octubre, hace 146 años. Desde ese día, sentirnos cubanos dejó de ser una sensación para erigirse en una necesidad.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Crónicas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s