De Reyes y Magos

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Soy un tipo “especial” y no es culpa mía, ni la de otros tantos que crecimos en el mismo periodo. Tuve la suerte de nacer en los 90’. Es decir, tuve la suerte de nacer. Así de “optimista” es mi generación. Una media nalgada, en señal de ahorro, fue la bienvenida que me dieron, que nos dieron: era mejor no llorar antes de tiempo.

Cuando yo nací, Baltasar, Melchor y Gaspar se “acomplejaron” con Cuba y nos tacharon de la lista de regalos. Al parecer, dos razones provocaron tal actitud: el mago por cuenta propia estaba a “pululu”, y las trampas para gatos no le hicieron mucha gracia a sus camellos.

El seis de enero pasó por mi niñez sin saber que pasaba, mientras mi abuelo se las agenciaba para innovar con sus recortes de carpintería y regalaba a los muchachos del barrio una especie de robot “made in Cuba”, que todos recibíamos con cara de “Ñooo, que volao’”.

Con tal antecedente, es justificable que este Día de Reyes no representara un cráter en mi rutina diaria. No asimilaba que llegar a los cuatro años y sus nuevas relaciones “circulares”, significaban para mi pequeña una “mayoría” de edad en tales menesteres.

Entrar al Círculo Infantil fue el caos, y la amiguita Paola el detonante. Después del saludo habitual, le espetó en ráfagas: “Los Reyes Magos me trajeron un juego de cocina. ¿Y a ti?”. La mirada de mi pequeña me minimizaba mientras yo registraba mi cerebro en busca de una salida coherente a la situación. “Nada, mi ángel, es que son tres Reyes Magos para muchos niños. Seguro que cuando llegues a la casa ya han pasado para dejarte tu regalo”.

Sin esperar siquiera el nuevo camello de dos puertas, este mago salió disparado hasta un teléfono para trazar estrategias con la maga progenitora. Después de dividir fuerzas y “ceucés”, comenzó la misión imposible.

La primera parada táctica fue Oportunidades, una pequeña tienda de rebaja de precios, ese día “anoréxica” de juguetes y oportunidades. La segunda parada (nada táctica) fue la Luz de Yara. Allí se me apagaron los bolsillos y las ideas. La “magia” no me alcanzaba para tanto.

Entré en catarsis y comencé a autoflagelarme con signos de interrogación. ¿Por qué, si en esta fecha se incrementan las ventas, no se realiza un estudio de mercado, capaz de satisfacer con diversas opciones las posibilidades adquisitivas de la gente? ¿Por qué no se realizan rebajas “estratégicas” para una fecha tan simbólica? Este es un día para maximizar sonrisas y no ganancias comerciales.

Un timbre me hizo vibrar, literalmente. La maga daba señales de vida. Le explico que el enemigo está bien “armado”, que son demasiados “chavitos” para nosotros. Y ella me tranquiliza, pues tiene una muñeca en sus manos y no tiene miedo en usarla, “y de las que cantan”, añade con orgullo. Yo suspiro y dejo en el aire varias toneladas de alivio.

Al llegar a la casa, la pequeña busca el árbol de Navidad y allí está: reposada, tranquila. Vuelve a nosotros y su mirada es un poema, y nosotros seguimos la rima. Nos encanta su mirada. Algo dirá, suponemos… Y lo dice: “¡Gracias, Reyes magos!”. A nosotros, simplemente nos queda susurrar: “Por nada, por nada”.

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2 comentarios

Archivado bajo Crónicas

2 Respuestas a “De Reyes y Magos

  1. Colega y amigo, me gustaría debatir contigo algunos puntos que tocas, y los que no también, en tu crónica:
    1- ¿Los reyes magos no habían “tachado” a Cuba de su lista mucho antes del Período Especial, pues esa tradición era considerada ajena al Socialismo?
    2-La infancia de muchos niños en Cuba, incluso los nacidos antes de los noventa, transcurrió sin la presencia de los Reyes Magos, sin que ello significara ningún trauma.
    3-Qué opinas de que, en vez de cuestionar que las tiendas no estén abastecidas para esa fecha, hacerlo del hecho de que que muchas personas utilizan esta fecha para ostentar, motivo este bien alejado de la verdadera tradición cristiana que le dio origen.
    4-Y si en vez de “autoflagelarte” te decides a hacerte las preguntas correctas acerca de por qué un matrimonio de profesionales tiene que pasar tanto trabajo para comprar un regalo tan simple como una muñeca, aunque sea “de las que cantan”, sea cual sea el motivo o la fecha.
    5-Por último, hay una película cubana de los años cincuenta, no recuerdo ahora su nombre, en la que un padre de clase media baja pasa por varias adversidades, las que lo llevan hasta el extremo de endeudarse y robar, con tal de celebrarle los quince a su hija. La crítica posterior al 59 la señalaba como un ejemplo de lo que la Revolución había dejado atrás. Era un melodrama lacrimógeno, la verdad. Marx decía que la historia se repite primero como tragedia y luego como farsa. Nada más.

    • Hola Arol, primero que todo gracias por llegar hasta micubaneo.
      1. Me cuenta mi madre, que antes de yo nacer, en 1990 por cierto, para esta fecha se entegaban una especie de bonos para que los niños tuvieran acceso a algún juguete y que con la llegada del período especial esto fue desapareciendo.
      2.En ningún momento expreso en mi texto que el hecho de no recibir regalos el dia de los Reyes Magos signiffique un trauma, de hecho yo soy la mejor muestra, y hasta la fecha gozo de buena salud.
      3. Mi deber como periodista me obliga a cuestionar que no estén abastecidas las tiendas con productos más accesibles cuendo yo creo y deffiendo que “Este es un día para maximizar sonrisas y no ganancias comerciales”. El que algunos utilicen la fecha para ostentar es tema para otro trabajo, este va a otras esencias y creo que de alguna forma critica lo anterior.
      4. Lo que deffines como “preguntas correctas” tiene respuesta en otros trabajos que he escrito, que si registras bien en mi blog los puedes encontrar. No obstante, yo creo haber respondido las “preguntas correctas”, (al menos las mías) que me motivaron a contar esta experiencia. La que tu expones es una de tantas que los periodistas debemos responder.
      5.Buscare esa pelicula, pues no la he visto. De todos modos te aseguro que si ese dia no encontraba algo que pudiera respaldar mis bolsillos, simplemente hubiese esrito lo mismo pero con un ffinal diferente. Mi mamá, me tatuó un slogan en mi conducta: “Cuando no se puede, no se puede”
      Saludos…

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